Las causas pueden ser de diferente tipo, por lo que es necesario que sea el pedíatra quien determine la causa en cada caso. De todos modos, normalmente se trata de un problema psicológico.
Pueden existir limitaciones fisiológicas:
- Habilidades de la alimentación en evolución (masticar, tragar...).
- Por retraso en el desarrollo de la dentición.
- Capacidad gástrica limitada.
Es frecuente que la causa sea por:
Cambios en el apetito debido al crecimiento
Extremada sensibilidad a la comida:
- Colores (rechazo de algunos colores)
- Olores (olores fuertes o nuevos para ellos)
- Sabores
- Texturas (crucial en la etapa de alimentación complementaria)
- Es importante que se elaboren recetas suaves y que exista una progresión en el aprendizaje no forzado de los sabores, colores y texturas.
Malos hábitos de los padres que son imitados por los niños
- Los padres deberían mostrar delante de ellos buenos hábitos como: Comer sentados, juntos y tranquilos. Comer gran variedad de alimentos.
Mal manejo del problema por parte de los padres:
- Castigar y/o premiar mediante la comida es un error. Es bueno halagar al niño cuando come bien, pero nunca compensar con recursos materiales (objetos, comida predilecta, etc.) a cambio de comer bien.