Enfermedades de la infancia relacionadas con la mala nutrición
Malnutrición
Los niños que no reciben los nutrientes adecuados pueden cursar con malnutrición. Cuando la cantidad de alimentos (y de energía) necesarias para el desarrollo del niño es inadecuada, puede haber bajo peso (niños flacos). Sin embargo, aun cuando el peso sea normal, un niño puede estar malnutrido. Los niños malnutridos pueden presentar trastornos en la pigmentación del cabello, alteraciones en la piel y son víctimas con mayor frecuencia de enfermedades infecciosas. No tienen defensas adecuadas y no se desarrollan física e intelectualmente de forma plena.
Además, si hay una deficiencia específica de algún elemento, por ejemplo el hierro, puede producirse anemia cuyas consecuencias incluyen falta de rendimiento escolar, disminución en la concentración, menor crecimiento y falta de habilidades intelectuales.
La anemia es frecuente sobre todo en niños menores que aún no consumen (por falta de apetito habitualmente) alimentos sólidos ricos en hierro como las carnes rojas y las vísceras animales. Asímismo puede producirse anemia porque el hierro de los alimentos no es de buena calidad y no se absorbe, sobre todo cuando el consumo de vitamina C (que ayuda a absorber el hierro) es escaso. Más adelante se verá la importancia del hierro para evitar la anemia.
Asímismo, los trastornos de la malnutrición incluyen el consumo excesivo de algunos grupos de alimentos que traen consecuencias dañinas para el niño. Los azúcares refinados (presentes en bebidas refrescantes, gaseosas, dulces etc.) predisponen, por ejemplo a que aparezcan caries dentales.
El exceso de consumo de calorías puede llevar a obesidad infantil, enfermedad que además de producir alteraciones psicológicas al niño, lleva con mayor facilidad a obesidad en la vida adulta y predisposición a ciertas enfermedades frecuentes en países desarrollados. El consumo excesivo de calorías y grasas puede llevar a aumento anormal de las grasas en la sangre como el colesterol y los triglicéridos.
Anemia. Disminución de las reservas de hierro
El hierro es parte fundamental de la hemoglobina (el pigmento que da color a los glóbulos rojos) cuyas funciones incluyen el llevar oxígeno a los tejidos y recoger el CO2 producido por ellos. El hierro y la hemoglobina, por consiguiente, son fundamentales en la formación y renovación de la sangre. Los niños tienen mayores requerimientos de hierro debido a que tienen un metabolismo acelerado, están creciendo y sus órganos están en proceso de maduración. Además la actividad física exige una oxigenación adecuada de todos los tejidos.
Alimentos ricos en hierro incluyen todas las carnes rojas y vísceras de animales. Otros alimentos de origen vegetal pueden tener hierro pero este no se absorbe bien. Si la alimentación se combina con cantidades adecuadas de vitamina C, el hierro se absorberá mejor.